El paso del tiempo, percepción y emociones

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La evaluación personal del paso del tiempo y las emociones que sentimos durante este proceso influyen en nuestra forma de situarnos ante la vida. Estos factores tienen consecuencias en nuestra salud física y mental. Cuando realizamos actividades que nos resultan entretenidas, absorbentes, motivantes o novedosas y en las que centramos toda nuestra atención, experimentamos una sensación subjetiva de que el tiempo se acelera. Por el contrario,  cuando realizamos actividades aburridas, poco interesantes, nos encontramos enfermos, cansados o impacientes, sentimos que el tiempo se enlentece. Percepción del paso del tiempo y emociones están estrechamente relacionadas y lo hacen de forma bidireccional.  El encontrarnos ante una situación en la que percibimos falta de tiempo para realizarla, suele despertar en nosotros emociones negativas como la ansiedad y el estrés. Esto podría suceder, por ejemplo, al creer que no vamos a poder finalizar todas las preguntas de un examen o cuando pensamos que no vamos a llegar puntuales a una reunión importante de trabajo por encontrarnos en un atasco de tráfico. ¿Cómo pueden influir nuestras emociones en la percepción subjetiva del paso del tiempo? Según nuestras emociones producimos sesgos en la valoración temporal.  Por ejemplo, cuando estamos ansiosos por la llegada de una persona o noticia  y sentimos que hemos estado esperándola mucho más tiempo del que realmente ha transcurrido. Además de estos factores emocionales, nuestras experiencias previas y otros procesos cognitivos como la memoria y la atención,  influyen a su vez en la percepción temporal. La estimación que hagamos del paso del tiempo dará lugar a una determinada forma de comportarnos frente a lo que sucede y de responder a las demandas del entorno. La  resolución de conflictos, toma de decisiones, planificación de futuro y comprensión de los demás variarán dependiendo de nuestras sensaciones. A continuación, para ilustrar el contenido de la entrada os dejamos con esta obra del artista  Mihai Criste (Rumanía 1975).  

Estrés vacacional, causas y prevención

estrés vacacional

El descanso que suponen las vacaciones, el cual es más amplio en los meses de verano, es deseado por muchos durante el año. No obstante, para otros, el dejar a un lado su habitual nivel de actividad, ya sea porque sean personas de naturaleza activa o porque tengan trabajos estresantes, puede suponer un problema y desembocar en la aparición de estrés vacacional. A estos últimos, les invade una sensación de malestar, se encuentran desorientados. No saben cómo ocupar su tiempo o por el contrario lo tienen claro pero no paran de darse exigencias y de programarse demasiado. Este fenómeno es conocido por los expertos como “estrés vacacional” o “bajón veraniego”. El desprendernos de la comodidad y seguridad que nos proporciona la rutina diaria, hace que pueda tambalearse nuestro bienestar al estar acostumbrados a un nivel de actividad elevado el cual en vacaciones no vamos a mantener.     ¿Cómo evitar que aparezcan estos inconvenientes y el consiguiente estrés vacacional? Se recomienda espaciar y repartir las vacaciones en periodos más pequeños de descanso, como por ejemplo, de un par de semanas. El organizar los preparativos para el viaje con tiempo también evita que nos pongamos aún más nerviosos al tener que planificar todo en el último momento. Además, es importante que tengamos unas expectativas ajustadas acerca de lo que esperamos hacer durante el viaje. Es decir, no intentar abarcar mucho en poco tiempo lo cual solo nos va a incrementar la ansiedad. El mantener una alimentación equilibrada, una higiene del sueño adecuada, disminuir el uso de las nuevas tecnologías, junto con el incremento del tiempo dedicado a realizar actividades placenteras y a la comunicación en las relaciones afectivas, favorecerá que podamos utilizar este período vacacional como fuente de descanso para nuestro cuerpo y mente. Las vacaciones son el momento perfecto para encontrar y disfrutar de tiempo dedicado exclusivamente a nosotros mismos. Es muy beneficioso para nuestra salud mental y para prevenir el estrés vacacional, el desarrollar un espacio personal en el que estemos tranquilos y sin presiones. Así que disfruta de tu tiempo libre y busca tiempo para ti. Es el mejor regalo que puedes darte durante las vacaciones.